• 21 de septiembre de 2021

Adicción a la comida

 Adicción a la comida

La adicción es considerada como una enfermedad que se caracteriza por un conjunto de signos y síntomas, en los que se involucran factores biológicos, genéticos, psicológicos y sociales. Es frecuentemente progresiva y fatal, caracterizada por episodios continuos o periódicos de descontrol, distorsiones del pensamiento y se manifi esta la negación ante la enfermedad.

 

Adicción a la comida: 

Es un término contemporáneo usado para describir un trastorno patológico; el deseo compulsivo excesivo por y el consumo de comida. Esta condición no sólo se manifiesta por el consumo anormal de comida, sino por el consumo y deseo de alimentos que son, por sí mismos, dañinos para el individuo. Aunque la sociedad y la clase médica han comprendido eficientemente el alcoholismo y el abuso de drogas, sólo en años recientes hay igual aceptación al hecho de que las personas puedan ser adictas a la comida de la misma manera. Cuando cualquier sustancia es ingerida por el cuerpo sin importar su potencial daño o el exceso de necesidad que el cuerpo tiene por ella, se dice que esa sustancia es abusada. Los individuos que abusan de estas sustancias de esa forma, son adictos. Estas personas se vuelven psicológicamente y mentalmente dependientes de ciertas sustancias, en este caso la comida.

La obesidad es la consecuencia de una adicción, la adicción a la comida. La obesidad es considerada como una verdadera epidemia del siglo XXI, viéndose incrementada a nivel mundial. Representa el principal problema nutricional de los países industrializados, donde alcanza prevalencia tanto en la adolescencia como en la vida adulta. Este fenómeno ha sido descripto también en los países en vías de desarrollo, donde coexiste con la desnutrición infantil. Es una enfermedad crónica caracterizada por el exceso de grasa en el organismo y se presenta cuando el Índice de Masa Corporal es mayor de 25 unidades.

 

El Índice de Masa Corporal (IMC):

 es la relación entre el peso expresado en Kg y la estatura expresada en metros elevado al cuadrado. La obesidad se clasifica de acuerdo al índice de masa corporal o IMC como clase I (moderada), Clase II (severa) o Clase III (mortal).

La obesidad no distingue color de piel, edad, nivel socioeconómico, sexo o situación geográfica. De todas las adicciones ésta es la más difícil de superar, porque se puede dejar de fumar, abandonar el alcohol o las drogas, pero lo que no se puede hacer, es dejar de comer. Como todas las adicciones, tampoco se cura, pero sí se puede controlar, aprendiendo a comer bien. En pocos casos la obesidad tiene un origen genético, porque la gran mayoría de obesos que existen se exceden en la comida. El comienzo de la obesidad no es tan frecuente en la adolescencia como antes de la misma. Una proporción elevada de personas entre 10 y 20 años de edad, han sido obesos desde la infancia. La vida sedentaria y la inclusión en la dieta de comidas rápidas con alto contenido calórico, son los factores en la actualidad, que inciden en este desorden. Pero también el estrés y los desequilibrios emocionales producen obesidad en personas que han desarrollado un condicionamiento muy temprano, aprendiendo a calmar la ansiedad comiendo. Otros factores que inciden en el aumento de peso es la publicidad de productos alimenticios que se difunden por todos los medios y que estimulan y alientan el consumo existiendo gran cantidad de comercios de golosinas que están al alcance de la mano y de casi todos los bolsillos.

La adolescencia es una etapa en la cual la obesidad tiende a producir problemas psicosociales muy importantes. Los jóvenes obesos suelen ser víctimas de burlas y excluidos de las actividades de los de su misma edad.

El obeso, lejos de ser un “gordito feliz” es, como todos los adictos, un depresivo que trata de evadirse de su realidad comiendo. Muchos adolescentes obesos tienen una pobre imagen de sí mismos y se hacen más sedentarios y aislados, tienen una imagen defectuosa de su cuerpo, y disminución del amor propio. 

 

 

Síntomas:

La acumulación del exceso de grasa debajo del diafragma y en la pared torácica puede ejercer presión en los pulmones, provocando dificultad para respirar y ahogo, incluso con un esfuerzo mínimo. La dificultad en la respiración puede interferir gravemente en el sueño, provocando la parada momentánea de la respiración (apnea del sueño), lo que causa somnolencia durante el día.

 

Tipos de obesidad:

Se clasifican según la distribución de la grasa corporal:

Obesidad androide: Se localiza en la cara, cuello, tronco y parte superior del abdomen. Es la más frecuente en varones

Obesidad ginecoide: Predomina en abdomen inferior, caderas, nalgas y glúteos. Es más frecuente en mujeres.

 

Causas:

Los niños y adolescentes obesos se cuentan a menudo entre los problemas más difíciles y frustrantes de asistencia a la que se enfrentan Pediatras y Nutricionistas.

Un pequeño grupo de estos pacientes padecen una anomalía genética endocrina llamada obesidad endógena, pero la mayoría presenta la llamada obesidad exógena, producto de una ingesta mayor de calorías a las que el organismo necesita.

Factores relativos al desarrollo: un aumento del tamaño o del número de células adiposas, o ambos, se suma a la cantidad de grasas almacenadas en el cuerpo. Las personas obesas, en particular las que han desarrollado la obesidad durante la infancia, pueden tener una cantidad de células grasas hasta cinco veces mayor que las personas de peso normal. Debido a que no se puede reducir el número de células, se puede perder peso solamente disminuyendo la cantidad de grasa en cada célula.

Factores genéticos: En sujetos con predisposición genética, hay circunstancias que provocan un aumento de peso excesivo, que a menudo permanece en el tiempo y que no es fácil de reducir.

Investigaciones recientes sugieren que, por término medio, la influencia genética contribuye en un 33 por ciento aproximadamente al peso del cuerpo, pero esta influencia puede ser mayor o menor en cada persona en particular.

Factores socioeconómicos: estos factores influyen fuertemente en la obesidad, en algunos países desarrollados, la frecuencia de la obesidad es más del doble entre las adolescentes de nivel socioeconómico bajo que entre los de nivel más alto. El motivo por el cual los factores socioeconómicos tienen una influencia tan poderosa, es que en niveles bajos el consumo de hidratos de carbono es mayor por su bajo costo, las medidas contra la obesidad aumentan con el nivel social.

Los adolescentes que pertenecen a grupos de un nivel socioeconómico más alto tienen más tiempo y recursos para hacer dietas y ejercicios que les permiten adaptarse a estas exigencias sociales.

Factores psicológicos: Es frecuente que la obesidad los afecte psicológicamente produciendo angustia e inseguridad que los limita para efectuar deportes, ir a la playa o pileta y salir a la calle.

Los trastornos emocionales, que durante un tiempo fueron considerados como una importante causa de la obesidad, se consideran actualmente como una reacción a los fuertes prejuicios y la discriminación contra las personas obesas. Uno de los tipos de trastorno emocional, la imagen negativa del cuerpo, es un problema grave para muchos jóvenes obesos. Ello conduce a una inseguridad extrema y malestar en ciertos grupos sociales. La gente que sufre de sobrepeso y obesidad ha sido objeto de bromas y ocasionalmente discriminación, y la verdad es que han sido víctimas de una enfermedad que afecta no sólo el aspecto físico de la vida, sino también el emocional y el conductual, una enfermedad que ahora es considerada y tratada como “una enfermedad mortal, crónica y progresiva de proporciones epidémicas”.

Actividad física: La actividad física reducida es una de las razones principales para el incremento de la obesidad entre las personas. En algunos países, como los Estados Unidos, por ejemplo, la obesidad es hoy dos veces más frecuente que en el año 1900, aun cuando el término medio de calorías consumidas diariamente ha disminuido un 10 por ciento.

Las personas sedentarias necesitan menos calorías. Las causas son variadas, pero lo que probablemente más ha influido es la adquisición de nuevos hábitos de alimentación, con la llamada comida chatarra, el efecto pernicioso de la televisión y actualmente la computadora, que han reducido mucho la actividad física.

 

Complicaciones

Las personas obesas corren un riesgo mayor de enfermar o morir por cualquier enfermedad, lesión o accidente, y este riesgo aumenta proporcionalmente a medida que aumenta su obesidad. La obesidad abdominal se ha vinculado con un riesgo mucho más elevado de enfermedad coronaria y con tres de sus principales factores de riesgo: la hipertensión arterial, la diabetes de comienzo en la edad adulta y las concentraciones elevadas de grasas (lípidos) en la sangre.

La obesidad puede causar varios problemas: ortopédicos, incluyendo dolor en la zona inferior de la espalda y agravamiento de la artrosis, especialmente en las caderas, rodillas y tobillos.

Los trastornos cutáneos son particularmente frecuentes, dado que los obesos tienen una superficie corporal escasa con relación a su peso, no pueden eliminar el calor del cuerpo de forma efi ciente, por lo que sudan más que las personas delgadas.

Es frecuente asimismo la tumefacción de los pies y los tobillos, causada por la acumulación a este nivel de pequeñas a moderadas cantidades de líquido (edemas).

El motivo por el cual la obesidad abdominal incrementa estos riesgos es desconocido, pero es un hecho constatado que, en las personas con obesidad abdominal, se reducen con la pérdida notable de peso.

La pérdida de peso hace bajar la presión arterial en la mayoría de las personas que tienen hipertensión arterial y permite a más de la mitad de las personas que desarrollan diabetes del adulto suprimir la insulina u otro tratamiento farmacológico.

Frecuentemente se observa en niños y adolescentes obe-sos marginación escolar, perdida de la autoestima y depresión clínica.

Por último, ciertos tipos de cáncer son más frecuentes en los obesos que en las personas que no lo son, como el cáncer de mama, de útero y de ovarios en las mujeres y cáncer de colon, de recto y de próstata en los varones.

Los trastornos menstruales son también más frecuentes en las mujeres obesas y la enfermedad de la vesícula biliar se produce con el triple de frecuencia en ellas. Tratamiento

Se debe hacer un abordaje interdisciplinario, entre el Médico, Nutricionista y Psicóloga, mediante la realización una historia clínica completa, examen físico y antropométrico, valoración dietética y modificación del comportamiento, y valoración psicológica que permita contener al obeso adolescente y a su familia.

Se debe obtener el IMC y realizar la medición de pliegues bicipital, tricipital, subescapular y suprailíaco mediante un calibre tipo Harpender, que nos permita valorar la cantidad de grasa acumulada.

Realizar la anamnesis alimentaria donde se detalle todas las ingestas en 24 hrs. Se incluye dónde come, con quién, si toma frecuentes refrigerios, y colaciones, finalmente se evalúa la ingesta calórica diaria y la cantidad de nutrientes. Se exploran las preferencias alimentarias y los rechazos.

La modificación del comportamiento puede ayudar a los adolescentes a controlar la obesidad. Consiste en reducir el con-sumo de calorías estableciendo un régimen bien equilibrado con los alimentos habituales y realizando cambios permanentes en los hábitos alimentarios, así como aumentar la actividad física con ejercicios como caminar, andar en bicicleta, nadar y bailar. En cuanto a la valoración psicológica, se emplean pruebas estandarizadas de personalidad: como estoy y como desearía ser.

Fuente: M Barrón ,. Adicciones. Nuevos paraísos artificiales [En Línea]. Argentina: Editorial Brujas, 2018

Samuel Zuleta

https://samuelzuleta.farmacodependencia.com/

Magíster en Drogodependencias, Especialista en Farmacodependencia, Psicólogo.