Comorbilidad

 Comorbilidad

La comorbilidad también se conoce por diagnóstico o patología dual. Es la concurrencia a un tiempo de un trastorno mental con un trastorno de abuso de sustancias. Esto ocurre porque, con frecuencia, las manifestaciones de la intoxicación o del síndrome de abstinencia son muy semejantes a las de distintos trastornos mentales. De ahí la necesidad de que la persona pase por un período de abstinencia antes de poder hacer un diagnóstico real, si existe, de muchos trastornos mentales que tienen síntomas semejantes o idénticos a los producidos por la propia sustancia (APA, 2000). Los más frecuentes y relevantes en el TRS son los trastornos psicóticos, los afectivos, los de ansiedadtambién la  dependencia de otras sustancias.

La presencia de psicopatología en las personas que están en tratamiento por consumo de drogas es muy frecuente. Aproximadamente el 25% de las personas con dependencia del alcohol y un 50% de las personas dependientes de drogas tienen depresión comórbida (Grant et al., 2004b). De modo semejante, los trastornos de ansiedad se diagnostican en aproximadamente el 25% de las personas dependientes del alcohol y en un 43% de las personas dependientes de drogas (Grant et al., 2005). Y los trastornos de personalidad, de los que el más frecuente es el  antisocial, se diagnostican en el 50% de las personas dependientes del alcohol y en el 70% de las personas dependientes de drogas (Grant et al., 2004a). Mientras que los datos anteriores son los que se encuentran en los estudios de la población general, en los pacientes que acuden a tratamiento la comorbilidad todavía es mayor (Kavanagh y Connolly, 2009).

Otro problema frecuente es el consumo de más de una droga o la dependencia de varias sustancias (Griffin et al., 2009; Kavanagh y Connolly, 2009), o saber cuál es la sustancia  principal. La realidad clínica nos indica que lo habitual es que una persona con un trastorno mental que a su vez consume sustancias tenga abuso o dependencia de más de una de ellas (p. ej., alcohol, tabaco, cocaína y cannabis).

Es frecuente que las personas con trastornos mentales tengan también un trastorno de abuso de sustancias; en el caso de la esquizofrenia, en estudios norteamericanos llega al 40-50%, excluyendo la nicotina; de no excluirla, casi todos tendrían un trastorno comórbido por el alto porcentaje de esquizofrénicos que fuman (Becoña y Míguez, 2004), que suele ser del 70-90% (Martínez et al., 2004). Además, sobre el 40% de las personas con dependencia del alcohol tienen también depresión (Brown y Schuckit, 1988).

A veces puede ser complejo hacer un diagnóstico de trastornos mentales en pacientes con trastornos por abuso de sustancias, porque el abuso de sustancias puede causar un amplio número de trastornos mentales. Por ello, hay que saber si el paciente presenta signos y síntomas que son manifestaciones de un coexistente trastorno mental o consecuencia de la intoxicación o del síndrome de abstinencia de la droga.

Muchos clínicos sobrediagnostican trastornos mentales en personas que abusan de sustancias, mientras que el abuso de sustancias se detecta poco entre los pacientes con trastornos mentales (Weiss et al., 1998). Aunque se ha avanzado bastante en ambos tipos de diagnósticos por parte de los clínicos en los últimos años, en unos casos el clínico no pregunta acerca del posible consumo de sustancias en sus pacientes y en otros, aún preguntándolo, el paciente oculta dicha información por motivos múltiples. Y también puede ocurrir que el paciente minimice los consumos que lleva a cabo o que considere que no son relevantes o que no le interesan al clínico por verlos en el nivel de la normalidad. Por ejemplo,  sabemos que el consumo de drogas puede incrementar el riesgo de hacerse daño a sí mismo y de  suicidio en pacientes depresivos, el incremento de agresiones o violencia en pacientes psicóticos que consumen estimulantes, etc. (Miles et al., 2003).

Es frecuente encontrarse con que la persona tiene más de dos trastornos. Es más bien lo habitual. Por ello es más correcto hablar de “comorbilidad” que de “patología dual”. En esta última tendría dos o más trastornos en un mismo individuo La evolución y el pronóstico en estos pacientes son más complicados, por lo que la intervención terapéutica también es más compleja (Becoña et al., 2008).

Fuente: El trastorno adictivo, Elisardo Becoña.

 

Samuel Zuleta

https://samuelzuleta.farmacodependencia.com/

Magíster en Drogodependencias, Especialista en Farmacodependencia, Psicólogo.