El concepto de tratamiento

 El concepto de tratamiento

El tratamiento en drogodependencias puede definirse como una gama de intervenciones, estructuradas para tratar los problemas de salud y de otra índole, causados por el abuso y/o dependencia de drogas, y aumentar u optimizar el desempeño personal y social.

Según el Comité de Expertos en Farmacodependencia de la OMS, el término “tratamiento” se aplica al proceso que comienza cuando las personas usuarias de sustancias psicoactivas entran en contacto con un proveedor de servicios de salud, o de otro servicio comunitario, y puede continuar a través de una sucesión de intervenciones concretas, hasta que se alcanza el nivel de salud y bienestar más alto posible.

En la publicación de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, titulada Demand Reduction – A Glossary of Terms, se añade: Fundamentalmente, al brindar a las personas que sufren problemas causados por el consumo de sustancias psicoactivas, una variedad de servicios y posibilidades de tratamiento para optimizar su capacidad física, mental y de interacción social, se les puede ayudar a alcanzar el objetivo primordial de liberarse de la drogodependencia y lograr una readaptación social plena.

El tratamiento también tiene por objeto suspender y reducir el uso de sustancias y mitigar las consecuencias negativas para la salud, la vida familiar y social. El carácter de las intervenciones terapéuticas, entre ellas, los servicios médicos y psicosociales, las prácticas curativas tradicionales y demás servicios de rehabilitación, puede variar de un país a otro. Lejos de ser estáticas, esas intervenciones se ven afectadas por diversos factores políticos, culturales, religiosos y económicos, entre otros, que influyen en la forma en que se organizan, se ejecutan y evolucionan con el tiempo.

Un proceso de tratamiento pretende no sólo favorecer el abandono del consumo, sino también, alcanzar éxitos parciales en el desarrollo de un funcionamiento general más armónico, tanto para la persona como para su entorno social.

El trabajo conjunto de diferentes profesionales en equipos interdisciplinarios, el establecimiento de objetivos y procesos de tratamiento individualizados y la participación activa de la familia y la comunidad, contribuirán a ofrecer mejores alternativas terapéuticas para las personas que las requieran.

Los tratamientos están orientados hacia varios niveles: a las personas, a las familias, al contexto comunitario inmediato y al entorno social más amplio. La eficacia de una intervención terapéutica se funda en ciertos principios básicos, tales como la necesidad de fomentar el apoyo y la participación de personas, familias, comunidades y entidades proveedoras de servicios, y en la existencia de políticas y entornos propicios.

En el tratamiento coexisten los planos biológico, psicológico y social. A pesar de que cada profesional debe estar especializado en un área determinada, se constata la necesidad de intervenir desde una perspectiva multidisciplinaria, complementaria y sinérgica.

La intervención en el plano biológico coincide, en la práctica, con la intervención que realiza el médico en el área sanitaria mediante procedimientos y técnicas que generan las variables relativas a esta área. Por ejemplo, realizar la desintoxicación y otras terapias biológicas, tales como la prescripción farmacológica y el seguimiento y control de las patologías, la prevención y educación de comportamientos y hábitos relacionados con la salud, higiene, alimentación, sueño, conducta sexual, etc., es una intervención que tiene por objetivo disminuir y controlar los efectos que provocan las drogas en la psiquis y en el soma.

La intervención en el ámbito psicológico es aplicada por el psicólogo o médico con formación psicoterapéutica (médico psiquiatra, médico familiar con formación en terapia), mediante la utilización de procedimientos y técnicas relativas a su campo, asumiendo con ello la responsabilidad de la rehabilitación.

En el plano social, la intervención es responsabilidad de los trabajadores/as sociales, terapeutas ocupacionales, educadores y otros profesionales afines, además de los técnicos en rehabilitación, supervisados por profesionales, quienes deben utilizar técnicas que apoyen la reinserción familiar, social, educacional y laboral. En este plano, se trabaja incluso en el cambio de hábitos relacionados con el ocio, el tiempo libre y la adquisición de una red de apoyo social que no esté relacionada con el anterior estilo de vida de la persona en tratamiento.

La lógica de la superación de cada uno de los problemas asociados al consumo problemático de drogas, demuestra que la acción debe comprender y abordar todas estas áreas si quiere ser efectiva. El planteamiento abarca las interacciones que se producen entre lo social, lo biológico y lo psicológico, dando lugar a la naturaleza biopsicosocial de las drogodependencias.

Siguiendo el análisis de varios autores, el proceso de intervención terapéutica debe ser semejante al proceso científico de comprensión de un fenómeno: Evaluación, delimitación y surgimiento del problema.

  • Formulación y control de las hipótesis.
  • Selección de objetivos.
  • Especificación de variables.
  • Tratamiento (comparación con la realidad).
  • Evaluación del proceso y del resultado.
    Seguimiento de los resultados alcanzados.

Además, se debe insistir en que este modelo de intervención debe tener una concepción:

Multidimensional: eliminando observaciones reductoras, aceptando que la enorme complejidad del problema admite niveles interrelacionados y planteamientos complementarios.
Multidisciplinaria: buscando necesariamente la integración de diferentes disciplinas.
Multiparadigmática: Contribuyendo a las soluciones desde diferentes teorías y análisis.

Según lo referido por la Oficina Contra la droga y el Delito de las Naciones Unidas, en documento mencionado anteriormente, los aspectos a considerar para elaborar y aplicar una estrategia de tratamiento eficaz son:

  • Colaboración de los organismos participantes.
  • Colaboración de los usuarios de los servicios y de la comunidad.
  • Compromiso político de las autoridades.
  • Análisis de la situación y planificación acertados.
  • Asignación de recursos en función de las necesidades.
  • Comprobación científica.
  • Aplicación de un criterio progresivo y gradual.
  • Fomento de la colaboración, la coordinación y la integración.
  • Intervenciones en la propia comunidad.
  • Disponibilidad y accesibilidad de los servicios.
  • Supervisión de la ejecución.

Fuente: Lineamientos Técnicos tratamiento y rehabilitación de personas con consumo problemático de droga.

Samuel Zuleta

https://samuelzuleta.farmacodependencia.com/

Magíster en Drogodependencias, Especialista en Farmacodependencia, Psicólogo.