• 21 de septiembre de 2021

El desarrollo de la Reducción de Daños en América Latina

 El desarrollo de la Reducción de Daños en América Latina

América Latina a pesar de haber experimentado un importante desarrollo en el pasado, mantiene todavía grandes disparidades en la distribución del ingreso y la riqueza, altos niveles de pobreza, y en general, graves problemas sociales.

En este contexto, la diseminación de la epidemia de SIDA constituye un importante problema de salud pública. Hasta junio de 1999, se informaron un total de 260.251 casos acumulados de SIDA en la región. La mayoría de ellos se concentran en Brasil, seguido por México y el Area Andina. Tomando en cuenta la tasa de incidencia por millón de habitantes, en 1997 el Caribe tuvo la tasa más alta, seguido por América Central y Brasil.

Aunque se registran grandes diferencias en las tendencias de la epidemia en la región, el uso inyectable de drogas representa una vía de transmisión muy significativa en varios países. Los porcentajes más altos de casos de SIDA asociados al uso inyectable de drogas se concentran en el Cono Sur y en Brasil, con el 34% y el 21% respectivamente.

La mayoría de las personas que viven con VIH en América Latina desconocen su situación. Los usuarios de drogas son una de las poblaciones a las que resulta más difícil llegar, a causa de la estigmatización y la criminalización que padecen. No obstante, las políticas nacionales en materia de SIDA en la región, a excepción de Brasil, no incluyen intervenciones focalizadas para mejorar su acceso al sistema de salud.

A pesar de esta situación se vienen desarrollando esfuerzos preventivos y está creciendo la implementación de estrategias de Reducción de Daños en América Latina.

Las primeras experiencias de Reducción de Daños se desarrollaron en Brasil, en Santos en 1989. En 1993, el Instituto de Estudios e Investigación en SIDA de Santos (IEPAS) inició el primer programa de distribución de hipoclorito de sodio y el primer proyecto basado en el trabajo callejero en el país. En 1995, comenzó en Salvador, en el estado de Bahía, el primer programa de intercambio de jeringas. Actualmente, hay 14 programas de reducción de daños en Brasil, concentrados en 7 estados prioritarios, que incluyen intercambio de jeringas y otros servicios. En marzo de 1998, se promulgó en el estado de San Pablo, la primera ley latinoamericana que legaliza los programas de intercambio de jeringas como medida de prevención del VIH/SIDA. En 1997, se fundó la Asociación Brasileña de Reductores de Daños (ABORDA) y en octubre de 1998, la Red Brasileña de Reducción de Daños.

En Argentina, se inició en 1993 un programa de prevención del SIDA en usuarios de drogas, desarrollado por el equipo que fundó la Asociación Intercambios en 1995. Desde 1998, esta ONG lleva adelante un programa con base en las farmacias e intervenciones de reducción de daños en redes de usuarios de drogas en Buenos Aires, con el apoyo del Ministerio de Salud y del ONUSIDA respectivamente. También se están desarrollando acciones de reducción de daños en la ciudad de Rosario.

El ONUSIDA ha apoyado tres proyectos de investigación que incluyen la perspectiva de reducción de daños, realizados en Argentina, Paraguay y Uruguay y está a punto de iniciarse el proyecto regional “Prevención de la infección por VIH en usuarios de drogas inyectables en el Cono Sur”.

En agosto de 1998, se creó la Red Boliviana de Reducción de Daños, la que apoya el “Museo de la Coca”, en La Paz.

En Colombia, a finales de 1996 en la Primera Cumbre Internacional “Las Grandes Ciudades y los Planes sobre Drogas” realizada enla ciudad de Medellín, a la cual asistieron representantes de las principales ciudades capitales Latinoamericanas y en donde se firmo el documento LA RESOLUCION DE LA CIUDAD DE MEDELLIN, fue la primera vez que se habló de Reducción de Daños.

Muchas fueron las reacciones de entes oficiales y no gubernamentales locales, regionales, nacionales e internacionales e incluso de asociaciones de padres y del clero oponiéndose y criticando severamente este tipo de estrategías y políticas.

En Junio de 1988, una Resolución emitida por el Ministerio de Salud Colombiano y mediante la cual se determina la Política Nacional de Salud Mental – Resolución 2358 de Junio de 1998 – , incluye propuestas desde la Salud para la Reducción del Riesgo.

El documento en uno de sus apartes plantea, ” Porqué Proponer Reducción del Riesgo del Consumo y no el control del mismo, en un país donde la política concerniente con sustancias psicoactivas esta enmarcada dentro de la premisa de la guerra antinarcóticos tendiente al control del flagelo que amenaza la población, política esta influenciada por las presiones internacionales inherentes a los acuerdos firmados por nuestro país, – Convención Unica de 1961 y Convención de las Naciones Unidas contra el Tráfico Ilícito de Estupefacientes y Sustancias Psicotrópicas de 1988”.

El mismo documento da respuesta a este interrogante, “…La humanidad ha estado en contacto con el consumo de sustancias psicoactivas a través de toda sus historia y pretender tener una sociedad libre de sustancias es poco realista. Es más racional aceptar la realidad de nuestra cultura y tratar de educar a la población que decide consumir drogas para minimizar el riesgo de presentar problemas.”

En este mismo país, la Fundación Granjas Comunitarias Santa Teresa de la ciudad de Medellín, viene desarrollando desde 1988 acciones de reducción de daños entre usuarios de drogas que viven en la calle.

En México, la ONG “Compañeros”, desarrolla trabajo callejero y distribuye materiales educativos y preventivos.

En enero de 1998, representantes de organismos gubernamentales y no gubernamentales de Argentina, Brasil, Colombia, Chile, Paraguay y Uruguay, se reunieron en la ciudad de San Pablo y decidieron crear la Red Latinoamericana de Reducción de Daños (RELARD).

La RELARD tiene como objetivo promover acciones de Reducción de Daños asociados al uso de drogas, con prioridad en la prevención de la transmisión del VIH/SIDA, dentro de una propuesta centrada en los marcos de la Salud Pública, los Derechos Humanos y de la Ciudadanía en América Latina.

Son sus objetivos específicos:
-Promover y difundir la Reducción de Daños, como una estrategia eficaz y válida para abordar los problemas relacionados con el uso de drogas.
-Apoyar y fortalecer las iniciativas de personas y organizaciones gubernamentales y no gubernamentales que trabajan en la Reducción de Daños en los países de la región.
-Promover el protagonismo y la organización de usuarios de drogas, favoreciendo su mejor calidad de vida.
-Generar espacios de intercambio y reflexión en torno de la temática del uso de drogas, de acuerdo con las condiciones socioculturales de América Latina, favoreciendo también la vinculación de ésta, con otras redes semejantes.

Desde su creación, la RELARD ha alentado los nexos entre investigación e intervención y ha promovido la cooperación en la región y con otras regiones. Ha diseminado información útil para los investigadores y los trabajadores de campo mediante su boletín, publicado en tres idiomas (español, portugués e inglés), su página Web y otras acciones.

En marzo de 1998, tuvo lugar en la ciudad de San Pablo (Brasil), la 9va. Conferencia Internacional de Reducción de Daños, la primera realizada en territorio latinoamericano. Este importante evento dio un impulso significativo al debate sobre esta temática en la región.

Desde mayo de 1993, los gobiernos latinoamericanos firmaron el documento producido por la Conferencia de Ministros de Salud de los países iberoamericanos, refrendado por la reunión de Jefes de Estado realizada a fines de ese mismo año. Coincidieron allí en la preocupación por “la importancia del uso de drogas inyectables en la expansión de la epidemia del SIDA en la región iberoamericana, así como las posturas políticas y las normas jurídicas en relación con el uso de drogas, que han limitado la implantación de medidas eficaces de prevención y control de VIH/SIDA entre usuarios de drogas y sus parejas sexuales” . Si bien esta recomendación implicó un aval a la estrategia de reducción de daños, esto no se tradujo en las políticas oficiales hasta la fecha.

Los diversos enfoques de las políticas preventivas evidencian un debate que excede en mucho la discusión acerca de qué hacer con las sustancias. Se trata aquí de definir desde qué concepto de hombre -y especialmente de su existencia social- nos estamos situando. Esto coloca a quienes trabajamos en estas temáticas, frente al desafío de diseñar estrategias que permitan mejorar las condiciones de vida de las personas que consumen drogas, afirmando su condición de ciudadanos, cuyos derechos deben ser asegurados.

La expansión del SIDA y el aumento de usuarios de drogas por vía parenteral serán por desgracia los elementos que permitirán instalar estrategias de reducción de daños en el contexto latinoamericano, pues hasta ahora su abordaje a sido tímido y con múltiples detractores moralistas

BIBLIOGRAFIA COMPLEMENTARIA

– Red Latinoamericana de Reducción de Daños. Boletines No. 2, 3 y 4. 1999.

Fuente: Autores: GracielaTouzé  y Guillermo Castaño, Red Latinoamericana de Reducción de Daños

Samuel Zuleta

https://samuelzuleta.farmacodependencia.com/

Magíster en Drogodependencias, Especialista en Farmacodependencia, Psicólogo.