Modelo jurídico de las adicciones

 Modelo jurídico de las adicciones

También denominado modelo jurídico-represivo (5), está basado en la idea de que las drogas no legales en nuestro medio queden fuera del alcance de la gente. La droga es mala y la persona, la víctima a proteger con medidas legislativas sobre la producción, distribución, venta y posesión de estas sustancias, incluso en ciertas ocasiones los instrumentos para su consumo. Algo que ya a finales de los años setenta tuvo cierta preponderancia como concepción social y es observado desde el punto de vista de sus implicaciones legales y delictivas.


× Las medidas de actuación son el control de las drogas disponibles, el aumento del precio, el castigo o la amenaza de él, la información sobre sus nocivos u peligrosos efectos, suponiendo que de este modo se evitará la adopción de conductas prohibidas. En suma, la fundamentación del modelo es más cultural que científica sin una correspondencia con la actualidad de las drogas, las sustancias aquí y hoy prohibidas y no aceptadas culturalmente.

× El consumidor, dependiente o no, se convierte en delincuente. La población, que sufre las consecuencias por el incremento de delincuencia, demanda mayor protección y atención, generándose numerosos recursos específicos públicos y privados, y en muchas ocasiones sin ningún lazo con la promoción de la salud.

× Los profesionales relacionados con la ley -jueces y policías- son considerados como los más aptos para desarrollar y mantener el modelo, con una clara tentación: la institucionalización de las soluciones represivas y la ambivalencia de los fundamentos prohibicionistas.

× Este modelo sigue siendo preponderante entre la población y en la mayoría de los medios de comunicación social que dan una imagen de las drogadicciones, o simplemente el uso de drogas, asociándolas al delito. Pero la criminalización de la cuestión de las drogas tiene como efectos asociados la delincuencia y la corrupción siendo incluso factor etiológico del tráfico de drogas y de sus abusos. Sin olvidar las lagunas del Derecho Internacional, la incriminación arbitraria o con finalidades políticas o intimidatorias, el deficitario tratamiento penitenciario.

× Las imprecisiones en la determinación de conductas delictivas (7). Si la ley penal no respeta al delincuente, el delincuente tampoco respetará la ley.

× Aunque este tipo de enfoques viene siendo criticado en todo tipo de foros internacionales y se reconoce que no obtienen los objetivos perseguidos (por ej. solo se incide en aproximadamente un 10% del tráfico de estupefacientes), resulta más fácil aplicar medidas de fuerza ante cuestiones que no entendemos o no queremos entender, ya que, exigirían cambios sociales más profundos. Sin embargo el transcurrir de los años y las dificultades generadas con este modelo viene propiciando, cuando menos, la reflexión y análisis de la realidad.

Fuente: Adicciones: conocimiento, atención integrada y acción preventiva; IÑAKI MARKEZ, A. E. N. ESTUDIOS / 56

 

Samuel Zuleta

https://samuelzuleta.farmacodependencia.com/

Magíster en Drogodependencias, Especialista en Farmacodependencia, Psicólogo.