• 21 de septiembre de 2021

Modelo sociocultural de las adicciones

 Modelo sociocultural de las adicciones

También conocido como modelo antropológico

×La complejidad y variabilidad del contexto sociocultural destacan en el trío persona-droga-contexto. El sentido de las drogas viene determinado, no por sus propiedades farmacológicas, sino por la forma en que una sociedad define su consumo y reacciona ante los consumidores. Va más allá de los factores psicológicos y sociales del modelo psicosocial para “acentuar lo que está presente en las condiciones socioeconómicas y ambientales”, aunque los elementos económicos se señalan solo parcialmente y centrado en una clase social, lo más subordinados (12). También ha habido cambios. Los equilibrios históricos entre producción y demanda de algunas drogas se han modificado de forma radical, con cambios en las formas tradicionales de uso de sustancias.


× La pobreza, la discriminación, el analfabetismo, la carencia de una vivienda digna, la urbanización e industrialización sin planificación alguna, son caldo de cultivo para el desarrollo de factores personales que induzcan al consumo y abuso de drogas. La drogodependencia surge como consecuencia del encuentro entre la disponibilidad de una droga y la fragilidad personal (8).


× Se habla de una “cultura de las drogas”, como sistema de valores que alcanza a los que incluso nunca han utilizado las drogas. Las personas en ocasiones “necesitan” el uso de sustancias a su alcance para modificar su conciencia, aliviar el dolor, o mejora de trastornos endógenos. La juventud es repetidamente mentada como sistema egocéntrico de valores…cambiantes, y es objeto de la generalización de presuntos comportamientos desviados. Si el consumo de drogas es determinado por factores socioculturales, las medidas frente a ello se orientan a los aspectos sociales que se adapten a la personas y a sus necesidades y permitan el cambio sociocultural.


× Si el consumo de diferentes drogas varía según culturas y subculturas las medidas de intervención de carácter bio-psicológico conductual van encaminadas a crear otra cultura con rasgos normalizantes, tendente al control y la abstinencia como objetivos centrales desde los profesionales. “Cultura positiva de las drogas” con propuestas antiprohibicionistas se decía en los primeros años de la anterior década. O quienes desde una política prudente que podría, si no solucionar el problema, si evitar sus consecuencias no queridas (20) señalan:
1. Tolerancia para permitir a la sociedad generar una cultura positiva de la droga, con aceptación del consumo y del consumidor.
2. Legalizar todos los productos no adictivos (drogas blandas), bajo control y con prudencia.
3. Ofrecer a los adictos las dosis necesarias, bajo control médico y público, y por decisión estatal.
4. Informar veraz y objetivamente y, sobre todo, sin miedo.

× Este modelo que introduce elementos culturales ignorados en anteriores modelos, señala al entorno cultural como determinante del tipo de drogas consumidas así como las formas de consumo. Es muy probable que el uso de drogas ilegales sea una de las características de las sociedades modernas. El drogodependiente es convertido en “chivo expiatorio” de la sociedad.

× La crítica al modelo se centra en la parcialidad al no considerar el carácter sociopolítico del fenómeno de las drogas y reducir los elementos económicos a la relación pobreza-drogas, incluso estigmatizando a las clases más débiles a través de la cuestión de las drogas.

Samuel Zuleta

https://samuelzuleta.farmacodependencia.com/

Magíster en Drogodependencias, Especialista en Farmacodependencia, Psicólogo.